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Primer empleo con sentido

El 12 de agosto, Día Internacional de la Juventud, FOESC reivindica el monitoraje como puerta de entrada al mundo del trabajo: la primera experiencia laboral enseña lo que encuentre al otro lado, y por eso debe ser ejemplar.

Autoría: FOESC4 minutos de lectura

La escuela más grande del verano

Esta semana, en cientos de campamentos y casals de todo el país, una chica de diecinueve años está cerrando su primera quincena como monitora. Ha dormido poco. Ha resuelto una tormenta a medianoche, una rodilla pelada, dos ataques de morriña y una asamblea entera de niños de nueve años discutiendo, con una seriedad absoluta, las normas del juego de esta tarde. Hoy, 12 de agosto, Día Internacional de la Juventud, queremos hablar de ella.

Porque lo que esa monitora está haciendo no es un trabajillo de verano. Es, probablemente, la escuela de ciudadanía más intensa que ofrecerá nunca este país. En pocas semanas ha aprendido a coordinarse en equipo, a responsabilizarse de personas que dependen de ella, a planificar, improvisar, cuidar, poner límites y pedir ayuda. Ha aprendido a mirar a un grupo y ver personas. Hay másteres que prometen menos y cuestan bastante más.

Europa lo tiene escrito. El Consejo de Europa [recomendó en 2017](https://rm.coe.int/1680717e78) a todos los Estados reconocer, apoyar y financiar el trabajo socioeducativo con jóvenes —lo que allí llaman youth work y aquí llevamos medio siglo llamando monitores, educadoras, animación sociocultural— y en 2020 la Declaración de Bonn puso en marcha una [Agenda Europea del Trabajo Juvenil](https://www.eywc2020.eu/en/agenda/bonn-process/) que pide exactamente eso: reconocimiento, calidad y carrera para quienes educan fuera del aula. No es un capricho corporativo: es la constatación de que las sociedades que cuidan a quienes cuidan de su juventud son sociedades que funcionan mejor.

Para miles de jóvenes de este país, el monitoraje es la puerta de entrada al mundo del trabajo. Y aquí viene lo que queremos decir con claridad: esa puerta enseña. Enseña lo que sea que encuentre al otro lado. Si la primera experiencia laboral es un contrato claro, una coordinadora que forma, un equipo que acoge y un salario de convenio pagado a tiempo, esa persona aprende que trabajar dignamente es posible y que educar es una profesión. Si la primera experiencia es la precariedad, aprende la lección contraria, y la aprende para siempre.

Por eso las empresas de FOESC defendemos algo muy simple: el primer empleo juvenil de este sector debe ser, además de primero, ejemplar. Contrato, convenio, formación, acompañamiento y la posibilidad real de crecer: de monitora a directora de tiempo libre, de dinamizador a coordinador de proyectos, de trabajo de verano a profesión de futuro. Ese itinerario existe: está escrito en nuestro convenio colectivo y lo recorren cada año miles de profesionales. Falta que el país lo mire como lo que es: la mejor política de juventud que tenemos, funcionando en silencio cada verano.

Hoy es su día. El de la monitora de diecinueve años y el del director de campamento de cincuenta y tres que empezó exactamente igual. A todas y a todos: gracias por sostener, tienda a tienda y taller a taller, la escuela más grande del verano. Nuestro compromiso es que ese primer empleo tenga siempre sentido, dignidad y camino por delante.

Fuentes y documentos de referencia