El valor social del ocio educativo
Texto listo para publicación previa revisión y traducción. Extensión aproximada: 750 palabras. Todas las cifras citadas están referenciadas en el cuerpo del estudio.
Hay un momento, a la salida de cualquier escuela, en que se ve con claridad lo que hace nuestro sector. Una monitora abre la puerta del comedor y doscientas familias pueden seguir trabajando. Un educador enciende la luz de la ludoteca y un barrio tiene un lugar donde crecer juntos. Una dinámica bien conducida en un centro de mayores hace retroceder, aunque sea una tarde, la soledad no deseada. Todo eso ocurre cada día, en miles de municipios. Y casi nada de eso aparece en las facturas.
Las empresas y entidades del ocio educativo y la animación sociocultural vivimos una paradoja: se nos contrata por el valor que generamos y se nos adjudica por el precio que ofertamos. Cuando el único número visible es el precio, el concurso público se convierte en una subasta a la baja, y lo que se subasta —aunque nadie lo escriba así en los pliegos— son los salarios de quienes educan y la calidad del tiempo de la infancia, la juventud y las personas mayores.
Por eso en FOESC hemos decidido ponerle número a lo que la factura no cuenta. No con un eslogan, sino con una metodología: la contabilidad social y su resultado, el Valor Social Integrado, desarrollados en la universidad pública española y aplicados ya por decenas de organizaciones que publican sus resultados con total transparencia. Cooperativas, fundaciones e incluso autoridades portuarias han medido cuántos euros de valor devuelven a la sociedad por cada euro que reciben. Los resultados publicados oscilan, según el sector y la forma de cálculo, entre 1,6 y más de 13 euros de valor por euro recibido. La horquilla es amplia precisamente porque el método es honesto: cada organización declara qué mide, con qué datos y con qué límites.
Nuestro sector tiene mucho que ganar en ese terreno, porque su valor de no mercado es enorme y además es demostrable. La conciliación que sostienen las aulas matinales y las extraescolares se puede medir en jornadas laborales que las familias no pierden. El acompañamiento educativo del comedor escolar se puede medir en hábitos de salud y, para una parte del alumnado, en la garantía de una comida completa al día. El refuerzo de verano se puede medir en brecha educativa que no se abre. La dinamización de bibliotecas, museos y patrimonio se puede medir en acceso cultural efectivo. Y hay un dato previo que no necesita ninguna proxy: en un sector intensivo en personas, la mayor parte de cada euro facturado se convierte directamente en salarios y cotizaciones que se quedan en el territorio.
Anunciamos, por tanto, un compromiso y una cautela. El compromiso: FOESC pondrá en marcha un índice sectorial de valor social, calculado con la contabilidad real de empresas federadas, con un catálogo público de indicadores y con verificación externa antes de publicar nada. La cautela: no publicaremos ningún número que no hayamos calculado. En un tiempo en que las cifras se lanzan con demasiada alegría, la credibilidad de un sector que trabaja con la confianza de las familias y de las administraciones se construye al revés: método primero, titular después.
A las administraciones les proponemos leer ese futuro índice como lo que será: la otra columna del presupuesto. Cada licitación de comedor, de extraescolares, de un equipamiento juvenil o de un programa de dinamización cultural no compra horas: compra cohesión, prevención, igualdad de oportunidades y vida comunitaria. Adjudicar solo por precio es, sencillamente, medir mal. Y a las empresas y entidades del sector les proponemos sumarse al piloto: medir nuestro valor social no es un ejercicio de imagen, es la manera más seria de defender el trabajo de miles de profesionales que cada día abren puertas —de comedores, de ludotecas, de albergues, de bibliotecas— por las que pasa algo que ninguna factura recoge: el crecimiento de las personas y la salud de la vida en común.
Este artículo resume el Cuaderno FOESC 02, El Valor Social Integrado como indicador del sector, disponible para descarga en la sección de estudios.
